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LOS DESPIDOS Y LA SALUD / Cómo influyen sobre nuestro pueblo

Por JORGE RACHID *

La vieja definición de la OMS: “la salud es el perfecto estado de equilibrio físico, psíquico y social” ha quedado reducida en la historia, frente a los nuevos-viejos elementos aportados desde las Ciencias Sociales, en la llamada Epidemiología Crítica, que reivindica el concepto de Ramón Carrillo, pionero en la Medicina Social en el mundo, cuando planteó: “las bacterias y los virus, son pobres causas de enfermedades, al lado de la pobreza, la miseria y la exclusión social”, dando vida a esa lucha permanente entablada entre la salud y la enfermedad, batalla de trato diario y continuo, según la exacta definición del maestro Floreal Ferrara.

Esto explica que los condicionantes externos al sector salud, inciden directamente sobre los perfiles epidemiológicos, que en cada etapa de la vida de los pueblos, van afectando al conjunto social. Esos condicionantes que se presentan desde las guerras a las epidemias, desde los terremotos a los procesos económicos, desde los desastres naturales a los procesos de ajuste neoliberales, son los que terminan provocando, en conjunción de factores, desequilibrios sanitarios, como los ocurridos en la década de los 90 o antes en la dictadura militar, con enfermedades invalidantes disparadas en los meses posteriores a los despidos masivos o muertes súbitas sin antecedentes cardiovasculares, en personas de mediana edad.

Estas circunstancias se producen por ruptura de los proyectos de vida, pérdida del rol social, falta de cumplimiento de mandatos establecidos en especial familiares, desamparo social, incertidumbre cotidiana, soledad y falta de contención afectiva de amigos y compañeros de trabajo, que hasta ayer constituían “su mundo”. Como vemos es mucho mas que el tema del recurso económico perdido el despido, es prácticamente una exclusión y pérdida de identitaria en el marco social en el cual se desarrollaba, el nuevo desempleado.

En la invalidez hemos observado en la década de los 90 una irrupción importante de enfermedades de las llamadas “raras”, aquellas que estudiamos en los libros, pero de difícil visualización cotidiana en el ambiente hospitalario y hemos comprobado epidemiológicamente, en los 90, sobre 2.000 casos de invalidez, que en esos años casi el 37% de los inválidos habían disparado su enfermedad en los meses posteriores al despido. Pienso y hemos discutido con los colegas que dicha situación provoca una disminución severa del sistema inmunológico, por inmunodepresión, difícil de valorar por el método científico, pero de indudable constatación en la realidad fáctica.

El ser humano como conjunto sistémico, absorbe el conjunto de los elementos que construyen su realidad cotidiana, siendo estos los condicionantes de su estado sanitario, en donde el estado cumple un rol central en la contención o no, de situaciones límites, como lo observamos con nitidez en los casos de catástrofes naturales que afectan emocionalmente a los pueblos, pero pasan sin esta impronta cuando afectan masivamente a miles y miles de familias que entran en situación de desamparo social por el despido. 

Sin dudas estos escenarios sociales y laborales, traerán como consecuencia nuevos escenarios sanitarios, nuevas cargas a la Seguridad Social, nuevas bajas en la población económicamente activa, pero en estos casos, por cuestiones de salud que los excluyen del sistema.

Los despidos, tomados simplemente como elementos de producción, de variable económica, como máquina que se descarta, como bien que se usa y se deja, que ni siquiera se justifica socialmente, sino que se acepta como regla “lógica del juego capitalista”, es sin dudarlo uno de los elementos mas deshumanizantes del mundo moderno, donde el hombre ha quedado sepultado por una estructura de pensamiento lineal en lo material, que los ha marginado de la proyección del modelo de construcción social, arrinconando los conceptos de Justicia Social y Estado de Bienestar inaugurados en los albores del siglo XX, cuando la Revolución Industrial de eje productivo, necesitaba que la inversión puesta en conocimientos del obrero, fuese anclada en su empresa, bajo condiciones de confort y seguridad, evitando su coaptación por la competencia. En este mundo dominado por la producción de riquezas sin trabajo, haciendo eje en la especulación financiera, el ser humano ha sido transformado en una pieza más de las variables económicas, antes que el eje “homocéntrico” de construcción social.

Esa propuesta, que es también sanitaria, descarta el financiamiento como eje central de la planificación estratégica, ya que el peronismo promueve desde sus inicios la construcción social, privilegiando al hombre concreto, real, de carne y hueso en un sistema social solidario que contenga los afectos societarios necesarios para sentirse parte de un destino común como pueblo. Frente a eso se alzan las teorías macroeconómicas, liberales y salvajes del anarco-capitalismo en su expresión mas vil como son los Fondos Buitres o que el1% de la población mundial maneje en términos económicos los mismo que el 80% mas humilde, pobre e indigente.

Entonces desde el punto de vista sanitario, sepan los actuales gobernantes, teledirigidos por usinas neoliberales descarnadas, condenadas por Francisco, el Papa argentino que tiene una visión latinoamericana de la situación social del mundo, centrada en el hombre, cercana a las que proponemos los peronistas de humanización de la política, como uno de los elementos mas importantes de la consolidación del paradigma de la preservación de la salud como eje sanitario, frente a las propuestas neoliberales de medicalización, tecnología y cronificación de las enfermedades, que es el escenario que construye el neoliberalismo, que brinda el lucro desmedido y consolida el capitalismo salvaje. Ese escenario, esa lógica, esa construcción del pensamiento es contraria a la humanización de la política, que proponemos desde el peronismo, por lo cual la aceptación pasiva de los despidos masivos, es una claudicación doctrinaria e ideológica insostenible en términos de justicia Social, nuestra bandera mas preciada de ampliación de derechos.

* Médico sanitarista / Militante histórico del peronismo

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