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BANGHÓ / Cómo enviar una industria a la quiebra

5000 son los puestos de trabajo en riesgo en la industria informática. El caso más resonante ha sido el de Bangho donde 650 trabajadores pueden perder sus empleos. Un repaso de la situación crítica que vive el sector debido a las políticas oficiales.  

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Un sector importante de la industria nacional es condenada a la desaparición por el Gobierno de Mauricio Macri. Aquellos rubros “no competitivos”, no ligados a  producir con materias primas donde existe una ventaja comparativa, como ocurre con el agro, están siendo asfixiados. La baja del consumo producto de la recesión inducida, la apertura de las fronteras (en un mundo que se cierra) pone en jaque a la sustentabilidad de industrias y con ellos de miles de puestos de trabajo.

Un rubro, especialmente afectado, es aquel que se dedida a la fabricación de productos  informáticos. En una decisión condenatoria para esa industria, el Gobierno decidió quitar totalmente los aranceles a la importación de notebooks y tablets hoy estipulado en 35%. Una medida proteccionista tomada durante el anterior gobierno para evitar que, especialmente, la producción extranjera barriera con facilidad a la local. En definitiva puestos de trabajo en Argentina, un desarrollo del conocimiento y capacidades dentro del país.

En la semana se hizo público el caso de la marca  Banghó, perteneciente a la empresa PC Arts Argentina. 650 trabajadores de la planta ubicada en Vicente López perderían su empleo a partir de la decisión del Gobierno de quitar los aranceles y competir libremente ante la producción  extranjera, por ejemplo China, que se sustenta en una enorme escala,  con políticas de dumping económico y social propiciadas por la potencia oriental.

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) se movilizó días atrás a la puerta del Ministerio de Trabaja en reclamo por este caso puntual, pero también por políticas que provocaron la pérdida de 10.000 puestos de trabajo y 14.000 suspensiones a lo largo de 2016. Según el secretario general Antonio Caló, sólo en el comienzo de 2017 son mil los puestos en riesgo, entre ellos los 650 de Banghó.

Ya hay más de 200 despidos en Capital; Novatech despidió a 80, Positivo BGH a 40 y Corporate Corp (Ken Brown) a 100. Ahora corren el mismo riesgo 650 empleados de Banghó, todos por la quita del arancel. Al Gobierno se le hicieron distintas propuestas para seguir fabricando a menor precio, pero está muy duro. Triaca nos prometió una reunión para el jueves con Cabrera, junto a Banghó, para buscar una salida. Iba a ver si podía hacerse antes“, aseguró Emiliano Gallo, secretario de Prensa de la UOM describiendo un panorama oscuro.

En el caso de PC Arts Argentina (Banghó) fue fundada en 2006 contando hoy tres plantas. Una de ellas en Parque Patricios en el distrito tecnológico, otra en Córdoba y la planta en cuestión en Vicente López. La empresa se dedica a la producción de notebooks, tablets y accesorios según informa en su sitio web.

La empresas del sector buscan que el Gobierno nacional no borre los aranceles de un plumazo sino que los rebaje al 16%, quitando, además, el arancel para importar componentes. De ese modo afirman que podrían afrontar la competencia de la producción asiática.

Galló dispara: “Macri habló de atraer inversiones, esta empresa invirtió más de u$s 10 millones en la última década, los empleados son jóvenes, capacitados, para el 70% es su primer empleo. Queremos que recorran la planta y vean cómo se trabaja. No nos vamos a quedar con los brazos cruzados, hoy son las computadoras, después serán celulares, TV… así es la misma película que en 2001“. La misma experiencia, con el dramático correlato social, de los años noventa.

Abel Furlán, secretario de Organización de la UOM, diputado nacional y dirigente de la Corriente Federal de Trabajadores, en una entrevista con Radio Rebelde explicaba: “sacar los aranceles del 0 al 35 % va a significar la pérdida de casi 5000 puestos de trabajo en nuestro sector. Eso nos va a encontrar en la calle defendiendo esos puestos de trabajo” afirma..

Furlán asevera: “no hay ninguna posibilidad que con estas políticas la industria se termine fortaleciendo y sostenerse”.

¿Cuáles son los motivos esgrimidos por el Ministerio de Producción para mandar a la quiebra en una jugada a un sector?  “El país es el más caro de la región en computadoras y eso crea una brecha digital para la producción nacional y las familias. La quita del arancel beneficia a toda la economía al bajar el costo de un insumo básico” es la respuesta.

Aseguraron que dialogaron con las empresas y evaluaron “actividades a las que podían orientar su producción” y que se propuso incorporar a los trabajadores al Programa de Transformación Productiva para facilitar su reinserción laboral. Pero no emitieron opinión sobre la posibilidad de analizar la propuesta de las empresas, para bajar precios y seguir produciendo según informa en una nota el diario El Cronista Comercial.

En una entrevista con la revista Noticias el ministro de Trabajo Jorge Triaca dejó definiciones sobre la producción informática, pero también para la industria en general. Ante una pregunta sobre los inconvenientes en la metalmecánica respondió:”También esos sectores tienen que mirar sus procesos productivos, trabajar con los sindicatos para ver de qué manera pueden desarrollarse mejor, como hicimos en Vaca Muerta”. Un llamado abierto a la flexibilización laboral.

En una argumentación demagógica explicaba: “Si hay un producto que se hace acá y sale tres veces más caro que uno de afuera, no podemos castigar a los consumidores porque es un producto que usan los chicos para estudiar, mucha gente para trabajar”.

La pregunta ineludible es ¿por qué liquidar una industria en vez de buscar mejorar los procesos productivos y ganar en competitividad? ¿no era acaso este un gobierno que se autodenominó “desarrollista”? ¿sólo sirve industrializar aquello en lo cual tenemos ventaja comparativa? ¿alcanza eso para contener y generar una cantidad de empleos razonable para una población que supera los 40 millones de habitantes?

En la misma entrevista el periodista le pregunta: “Hay despidos en la industria electrónica, la textil. ¿Qué hará el Gobierno con esa gente en la calle?”

Triaca respondió: “Sostenemos algunos de los programas que ayudan, sobre todo en emergencias, como los Repro, pero también hemos generado algunos programas de transformación productiva. Hay líneas de financiamiento para el capital de trabajo y la reconversión de los trabajadores. En el caso en que tenga que haber salida de trabajadores, les damos una asistencia específica y transferencia de recursos, como no había antes, y le damos a la empresa que lo vaya a contratar una baja concreta en recursos”.

La pregunta en este caso: ¿Existe el sector, la actividad productiva donde se puedan insertar? o ¿simplemente engrosarán, tras esa supuesta capacitación, una cada vez más extensa lista de desempleados?

El panorama es sombrío para la industria nacional, con políticas destructivas de sectores que llevan años reconstruir y con un correlato social negativo por la pérdida de miles de empleos. Un drama que se cocina a fuego lento y que se termina pagando muy caro.

LEONARDO MARTÍN

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