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ENTREVISTA A ROBERTO BASCHETTI / La historia del movimiento obrero (1955-1977), sus grandes programas.

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Por LEONARDO MARTÍN 

Roberto Baschetti nos recibe en una confortable sala de la Biblioteca Nacional donde trabaja. Un espacio agradable para el visitante. Ordenado, luminoso, con ventanales  orientados hacia los diversos puntos cardinales. El escritorio donde hacemos la entrevista tiene de fondo un ventanal con orientación al Río de la Plata, una vista más que atractiva para el ojo desacostumbrado del visitante. El silencio respetuoso de las bibliotecas, la prolijidad de la sala dan marco a la charla. En una tarde lluviosa, de un inexpugnable gris plomizo,   llegamos allí para hablar con un historiador de referencia del campo nacional, especialmente con una frondosa investigación sobre el peronismo, sobre los años de la Resistencia y la década del setenta. Un autor imprescindible para aquellos que quieran adentrarse en la historia del movimiento.  

Formado académicamente como sociólogo, ha investigado profundamente al movimiento  que signó la vida política de nuestro país desde los años ´40 hasta la actualidad y que viendo la perspectiva lo seguirá haciendo en el futuro. Pasa con comodidad las dos decenas de libros editados donde su objeto de estudio comienza con los inicios del peronismo extendiéndose hasta la última Dictadura Militar.

Desde Sindical Federal uno de los objetivos, más allá de las coberturas cotidianas y el presente más urgente es echar una mirada al pasado para comprender mejor el presente, aprender de esa rica historia del movimiento obrero argentino. ¿Qué caminos recorrieron aquellos que nos precedieron? ¿qué líneas de acción? ¿qué discusiones se dieron? ¿qué proyectos políticos se plantearon?

La Corriente Federal de Trabajadores se nutre de ese pasado, lo actualiza mirando al presente y al futuro. El peronismo como proyecto político pensado para beneficio de las grandes mayorías, para una concepción de un país justo, económicamente libre y políticamente soberano. Toma los grandes proyectos elaborados del movimiento obrero, que en condiciones adversas, en dictaduras, con proscripciones, sindicatos intervenidos, persecuciones , plantean programas de sorprendente radicalización, al menos con la mirada del presente. Vale reafirmar que también ha sido el principal foco de resistencia de las dictaduras, situación que algunos olvidan o no suelen subrayar como es debido.  

Allí están los programas de La Falda en 1957, Huerta Grande en 1962, la CGT de los Argentinos con su Programa del 1° de Mayo (1968), los 26 Puntos de Saúl Ubaldini (1986), la resistencia del MTA en plena destrucción neoliberal durante los años noventa. La valiente y valiosa Resistencia Peronista tras la Revolución Fusiladora de 1955.

Antes de meternos en la entrevista una breve reflexión. Atravesamos un tiempo adverso para el trabajo y los trabajadores con el proyecto de la Alianza Cambiemos. Regresivo en la redistribución de la riqueza, destructor del empleo, del desarrollo productivo nacional, colonialista. La historia nos demuestra que esto no es nuevo, parte prácticamente desde el origen de la conformación de nuestro país, siendo el peronismo la astilla que aún no se han podido quitar, “el hecho maldito del país burgués” parafraseando a J.W. Cooke.

El sindicalismo ha resistido matanzas, proscripciones, traiciones, persecuciones, diversas crisis económicas. Nada ha alcanzado para aplastarlo. El movimiento obrero continúa vigente, hoy con un nuevo reto histórico que es resistir al avance macrista y generar las condiciones para ser protagonista de un nuevo momento histórico en el futuro próximo.

Ahora es tiempo de la entrevista donde Baschetti recorrió el período que va tras el golpe de la Revolución Fusiladora en 1955 hasta comienzos de la Dictadura Militar de 1976/1983. La Resistencia, los históricos programas de La Falda, Huerta Grande, la CGT de los Argentinos, Perón, Ongaro, Amado Olmos, el especial ensañamiento contra las comisiones internas combativas en los comienzos de la Dictadura.

A la pregunta sobre el proceso que tuvo el movimiento obrero tras la revolución fusiladora, Baschetti hizo un recorrido que llegó hasta fines de los años sesenta.

A partir de la caída de Perón, el 16 de septiembre de 1955, comienza un período de fines de 1955 a fines de 1957 de lo que se va a llamar el gobierno de la “Revolución Libertadora” que venía a conculcar todos los derechos políticos, sociales y económicos que el peronismo había generado en nueve años de gobierno (1946-1955). Primero hubo un gobierno de los que se podían haber llamado militares blandos con Eduardo Lonardi a la cabeza, eso duró hasta diciembre del ´55 por un golpe del sector más gorila que con Aramburu – Rojas empiezan a sacar todos los derechos de los trabajadores, donde el decreto ley 4161 es una expresión de ello. Ahí viene una persecución muy violenta a la clase trabajadora. Eso implica la intervención de todos los sindicatos, esa intervención lleva a que los sectores más antiperonistas y reaccionarios a través de lo que se llamaban los comandos civiles (armados), desgraciadamente no sólo gorilas, coparan a punta de pistola los sindicatos y trataran por todos los medios de poner gente adicta como interventores. Eso genera una gran resistencia que poco a poco se va conformando.

Al principio, la resistencia a la mal llamada “Revolución Libertadora”, rápidamente rebautizada por el pueblo Fusiladora, es una reacción violenta contra esos libertadores que se va a dar en el ámbito territorial. Lo primero que va a hacer este gobierno de facto es intervenir y poner presos a todos los sindicalistas peronistas o sospechosos de serlo, a muchos de ellos enviándolos a las gélidas cárceles del sur en Ushuaia y Río Gallegos, cerradas por inhumanas por el peronismo. Inclusive generan un decreto que es realmente increíble que decía que cualquier sindicalista que haya tenido una gestión dentro del gobierno peronista quedaba inhabilitado por un período grande de tiempo para ejercer cualquier cargo. Después se dieron cuenta que eso era una barbaridad, si lo llevaban realmente a la práctica no quedaba nadie.  

Se empieza a generar una oposición en los gremios intervenidos con dirigentes de segundo o tercer nivel. Ahí aparece mucha gente que después va a ser importante en la década del ´60 como por ejemplo Jorge Di Pasquale de Farmacia, Raimundo Ongaro en Gráficos, José Ignacio Rucci en Metalúrgicos y muchos otros. Ellos empiezan a organizarse con la idea de reconquistar los sindicatos para el peronismo. Eso va a llevar a un Congreso Normalizador de la CGT en 1957, convocado por un Interventor que era un marino de apellido Patrón que para disimular le agregaron el apellido de la madre que era Laplacette. Estaban convencidos de que tenían todas las cartas como para legitimizar esa nueva institución gremial antiperonista.

La lucha genera que no sólo se comiencen a recuperar los sindicatos, allí se da el nacimiento de las 62 Organizaciones Peronistas. En realidad no eran 62, eran menos porque tienen el apoyo de ciertos gremios comunistas también perseguidos. Una vez recuperados los sindicatos hay una discusión de fondo. Muchos dirigentes, que recuperan esos sindicatos, que con el tiempo se conocerán como la Burocracia Sindical, lo que aspiran es a recuperar el sindicato, tener los hoteles de vacaciones, una obra social buena y de alguna forma coquetear con el poder de turno para no perder nuevamente el sindicato.

Otros dicen que no, que precisamente se recuperaron los sindicatos para poner al servicio de la lucha, la resistencia y la vuelta de Perón. Eso genera una discusión muy importante. Del lado de los que quieren preservar la cosa tenés dos personajes claves: uno es Augusto Timoteo Vandor (metalúrgico) y el otro José Alonso (textiles). En un momento están enfrentados pero no porque uno defiende a las bases y el otro no. Es porque tienen dos proyectos totalmente diferentes, ninguno en beneficio de los trabajadores.

A medida que termina la “Revolución Libertadora”, gana las elecciones Frondizi con los votos peronistas que termina con una experiencia malísima y lo echan porque están las elecciones del ´62 que gana el peronismo (Andrés Framini en provincia de Buenos Aires). Los militares lo sacan del cargo y lo mandan a la isla Martín García. Hay una presidencia interina que va a ser de José María Guido que ocupaba ese cargo mientra se dilucidaba sotto voce la situación entre Azules y Colorados, dos fracciones militares en disputa. Tienen esos colores porque cuando hacían operaciones militares tácticas unos tenían un brazalete colorado y otro azules. Aparentemente los azules peleaban para que se abriera el sistema democrático, el famoso comunicado 150 que lo saca Mariano Grondona que era el vocero de los azules. John William Cooke con esa claridad que lo caracteriza dice ´son tan gorilas unos como otros. Pasa que los Colorados son gorilas las 24 horas y los Azules solamente cuando hace falta´.

Un sector de esos colaboracionistas como Augusto Vandor (metalúrgico), José Alonso (textiles) y demás  se dan cuenta de que pueden ser un poder importante de un nuevo Gobierno con los Azules, que eran más proclives a armar algo corporativo. Hay cierta comunión. Para eso necesitan sacar del Gobierno a Arturo Illia. Illia había subido con un porcentaje de votos muy reducido, lo que no le permitía maniobrar. Además se deteriora totalmente la situación económica. Eso genera que tanto Vandor, pero sobre todo Alonso, generen los famosos planes de lucha de la CGT. Hay que recordar que para 1964 había un 1,3 millones de trabajadores desempleados que en relación al momento en donde derrocan a Perón donde la CGT tenía 4,9 millones de afiliados. Las bases demandaban, como sucede ahora, que se hicieran medidas de fuerza que van a ser ese Plan de Lucha de la CGT con planes que van in crescendo hasta tomar los establecimientos, pero era todo muy sui generis, porque cuando iban a tomar el establecimiento le avisaban a los patrones. Al principio como no le avisaban guardaban a los jerarcas, a los patrones como rehenes por si pasaba algo y se ponía más conflictiva la situación. Por eso comenzaron a avisar cuando iban a tomar. Era una mise-in-scène. Lo que se buscaba era sacar a Illia para generar ese Gobierno entre los empresarios, los militares y esa burocracia sindical, pero ocurre que las bases lo toman en serio a ese plan de lucha. Lo que genera que cuando vuelva la normalidad esos compañeros queden marcados como agitadores y subersivos y los echen. Ahí se genera más descontento todavía. En este contexto hay dos sectores enfrentados, por un lado està lo que fue la CGT de los Argentinos y por el otro la burocracia sindical. No es casualidad que después Vandor y Alonso terminen ejecutados, los dos muertos por comandos de izquierda peronista.

PROGRAMA DE LA FALDA (1957) – HUERTA GRANDE (1962)

La primera de todas esas manifestaciones políticas que hay es el Congreso en La Falda, Córdoba en 1957.Ese programa divide el programa en tres ejes. El aspecto económico, el político y el social que son las banderas históricas del peronismo. Eso genera un boom porque lo que parecía que ya no existía que era la base trabajadora peronista reaparece con toda su fuerza en diciembre de 1957.

Huerta Grande es mucho más sencillo pero más contundente. Es una revolución en todos los términos. Por primera vez no se habla solo de una coyuntura nacional sino que estamos integrados al tercer mundo y a una lucha latinoamericana. No es un detalle menor. Es importante porque ya tuvo lugar la Revolución Cubana, la de Argelia, los chinos. Se está tratando de llevar a la práctica cosas que en otros lugares ya funcionan.

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(IMÁGENES GENTILEZA DE RICARDO BASCHETTI)

Muchos de estos puntos se llevaron a la práctica entre el ‘73 y el ‘75 cuando había Comisiones Internas combativas que realmente ellas eran las que negociaban con la patronal porque esa burocracia no representaba a nadie y por eso las bases la pasaban por encima. Los patrones se dieron cuenta de que con dirigentes con sólo tener la camiseta peronista no les alcanzaba, tenían que negociar con los que manejaban la fábrica. No es casualidad que en ese primer tiempo de la Dictadura hacen desaparecer primero a todos esos compañeros”.

– ¿Cuál fue la repercusión en el momento de esos programas de La Falda y Huerta Grande?

– Son declaraciones que no pasan desapercibidas. Con el tiempo se las consideró declaraciones muy importantes. Generó una discusión muy fuerte en el seno de la clase trabajadora. Ya no era dos maneras de ver el peronismo, sino que el peronismo atraviesa toda la sociedad en general y a la clase obrera en particular. Entre 1957 y 1962 hay una discusión muy grande en los partidos de izquierda, como el Partido Socialista donde jóvenes que adherian a esos partidos, delegados gremiales ven que el peronismo es otra cosa. No lo que decían los viejos gorilas tipo Américo Ghioldi, Nicolás Repetto, Victorio Codovilla. Cuando estos delegados van a discutir al seno de sus propios partidos y dicen ´lo que ustedes dicen que es peronismo es otra cosa, los trabajadores por algo son peronistas´. Los echan o se van y después hacen organizaciones revolucionarias. Esa discusión es parte de lo que genera programas como La Falda.

– ¿Qué opinaba Perón de los programas obreros?

– Perón de alguna manera dejaba hacer. En esa época decía ‘si yo solo me tengo que manejar con los combativos no me alcanza’. El trataba de contemporizar, ser el estratega y que todos fueran detrás de él. No era tan sencillo, para un momento de resistencia contra el gobierno de turno podía servir porque había un enemigo común.  Pero estaba a la vista que había dos proyectos que hacen eclosión cuando el peronismo gobierna en 1973. Perón también se manejaba como podía, cuando lo matan a Vandor dijo que “andaba por el mal camino’ pero también tengo en mi archivo una carta que manda a la UOM.

¿Están a la izquierda de lo que planteaba Perón esos programas?

– De alguna manera si, pero también hay que ver los discursos de Perón en esa época que no eran de conciliación, eran beligerantes. Hablaba de otra realidad, de un tercer mundo, de la tercera posición, de la lucha de Argelia, de Mao, con un acercamiento a los palestinos. Perón va marcando líneas importantes. Cuando muere el Che dice “se murió uno de los nuestros”.

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IMAGEN GENTILEZA DE RICARDO BASCHETTI

CGT DE LOS ARGENTINOS: “Es un período rico, muy importante”

– ¿ Y con la CGT de los Argentinos cuál era la relación de Perón?

Perón trata de sumar, que nadie se le vaya. A la CGT de los Argentinos la apoya cuando le sirve para sacar el poder a Vandor, después cuando tiene una fuerza propia importante trata de que no trascienda. Vale decir que los mismos que llaman al Congreso Normalizador Amado Olmos en 1968, que son los más burócratas, cuando ven que pierden no convalidan y se van.

La CGT de los Argentinos aglutina a toda esa oposición a lo que sea colaboracionismo, burocracia, oligarquía. Es muy importante. Perón de alguna manera licua la fuerza que pueda tener. La idea de un estratega es que ninguno pueda tener más fuerza que él. A muchos con los que había roto y se habían ido los llama de vuelta. Un juego de político y de poder.

¿Qué peso tiene la CGT de los Argentinos en los finales de la década del 60?

Desde el punto de vista político e institucional no tiene tanto peso, pero desde el punto de vista de la ideología, de lo que trasciende y se perpetúa como discusión, lucha y documento es importantísimo. El Programa 1° de Mayo es muy relevante. Vienen el Cordobazo, Tucumanazo y tantos otros. Son hechos que tienen la impronta de la CGT de los Argentinos. Cuando hablan de defender a los campesinos fijate las Ligas Agrarias. Ahora no recuerdo exactamente donde, pero en una gira Lanusse tiempo después, entonces presidente, va de visita a un lugar y lo corren a narajanzos.

Es un período muy rico, todos los días sucede algo. Todos los días descubro algo. Además hubo un clima internacional muy fuerte.  John William Cooke va a Cuba y comienza traer la discusión de lo que significa la Revolución Cubana para el peronismo. Hay un documento que se llama “Llamado a los Bobalicones” donde explica lo que es la Revolución Cubana. Una revolución nacional de izquierda. Rodolfo Walsh va a Cuba, sectores nacionalistas católicos van a Cuba y se peronizan. La Revolución Cubana es una cosa impresionante.

¿Qué nos puede decir de Raimundo Ongaro?

– Ongaro era un tipo increíble. Hay una anécdota sobre la burocracia sindical dónde van a ver a Perón y le dicen que Ongaro hablaba con Dios, como que estaba loco. Y Perón les responde ‘bueno esta muy bien, mientras todos hablan con los militares es bueno que uno hable con Dios”.

Tenía una excelente oratoria, sabía llegar a la gente. Una cosa es decirlo y otra es  hacerlo y él lo hizo.  Nunca abdicó, defendió la lucha de los trabajadores. Es un paradigma muy importante en el siglo XX.

La frase que dice “Obreros y Estudiantes Unidos y Adelante” la primera vez que se dice en la historia fue con la CGT de los Argentinos con la cantidad de estudiantes que se peronizaron. Se proletarizan y van a trabajar a las fábricas, eso es con la CGT de los Argentinos.

¿Cómo fue la relación de Ongaro con las organizaciones armadas del peronismo que poco tiempo después comienzan a surgir?

El siempre estuvo en el peronismo de base y se sentía identificado con las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) especialmente por los hermanos Villaflor con los que tenía una muy buena relación, pero no pasó de un apoyo emocional. A lo mejor algún apoyo económico que pudo haber sido de un lado o del otro. Siempre hubo una buena relación entre el peronismo de base las FAP y los gráficos.

¿ Y de Amado Olmos que muere poco tiempo antes y da nombre al Congreso donde surge la CGT de los Argentinos?

Es un dirigente muy importante del gremio de la sanidad. Era uno de los ideólogos de lo que podríamos llamar una izquierda peronista, presentado como los que se enfrentaban a la burocracia sindical. Junto con John William Cooke le sugieren a Perón que se vaya a Cuba porque Españo representa a Franco, un aliado incondicional de Estados Unidos. Eso te demuestra lo que pensaba, lo que fue Raimundo Ongaro para los gráficos fue Amado Olmos para Sanidad.

¿Cuál es su interpretación de por qué no va a Cuba?

Por un lado sabía que era entrar en el ostracismo político porque no es lo mismo Cuba que estar en Europa. Segundo porque a su vez se iba a generar antes de tiempo un quilombo muy grande dentro del peronismo. Tiene una buena relación con Fidel, lo recibe al Che dos veces y tiene una relación fluida con la Revolución Cubana. Inclusive cuando llega al gobierno en el ´73 y ´74 rompe el bloqueo a Cuba.

 

LA DICTADURA: “En promedio de la gente desaparecida en el primer año más del 70% son trabajadores de gremios, delegaciones internas”.

Finalizando la nota llegamos al período de la vuelta de Perón en años muy intensos, de fuerte confrontación dentro del movimiento nacional, con una organización de los trabajadores que es muy fuerte en esa época. Baschetti cuenta:

En esos años, la Coordinadora de Gremios en Lucha tenía un poder impresionante. Paraban una fábrica haciendo así (hace un chasquido), así fuera una multinacional, tenía que negociar con la Coordinadora. Por eso lo primero que hizo la Dictadura  fue secuestrar a toda esa gente.  En promedio de la gente desaparecida en el primer año más del 70% son trabajadores de gremios, delegaciones internas. Después van a los estudiantes, eran muy conscientes de  quienes les podían joder el proyecto.

Así y todo, hasta mediados del 77 hubo una resistencia muy fuerte en las fábricas. Hay una discusión de Walsh donde plantea ´nos tendríamos que haber replegado, volver al mimeógrafo`, es una cosa muy cierta. Pero por otro lado, en los diferentes ámbitos territorial, estudiantil, político los espacios estaban totalmente desarticulados pero el movimiento obrero seguía resistiendo.

Limpiaban Comisiones Internas y se armaban otras reemplazando a los que habían chupado. Cambiaron las estrategias, cuando presentaban algo lo hacían en forma anónima o individual.

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