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CHARLA / La reforma laboral: sus alcances, la profundidad de la disputa

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La reforma laboral es uno de los temas centrales que se plantean para los tiempos venideros lo que obliga al movimiento obrero a tener la guardia en alto. En la seccional de Atilra en General Rodríguez se realizó una charla para analizar lo que se viene. Participaron de la misma Walter Correa, Hernán Escudero, Julio Sigales y Luis Roa con Rodrigo Lugones como moderador.


 

 

El pasado lunes 18 de Septiembre, en la seccional de Atilra Gral. Rodríguez, se llevó a cabo una charla debate sobre un tema central en la discusión política actual: la flexibilización laboral en ciernes que el gobierno de Mauricio Macri viene preparando para después de las elecciones generales de Octubre. Los funcionarios plantean al tema en forma solapada e incluso en recientes reuniones con dirigentes del Consejo Directivo de la CGT la promesa es que no se va a avanzar en una reforma al nivel extremo del Brasil, sino en acuerdos sectoriales y baja en los aportes patronales. Pese a las promesas el avance flexibilizador ya es una realidad y vale esperar su profundización tras las elecciones.

Participaron de charla los dirigentes Walter Correa (Curtidores, candidato a diputado nacional), Hernán Escudero (del sindicato de docentes privados y también candidato a diputado provincia en Buenos Aires), Julio Sigales (secretario de organización del Atilra General Rodríguez y el abogado laboralista Luis Roa. Allí, desde diversos ángulos expusieron sus miradas sobre la reforma laboral que se viene, sus implicancias, las cuestiones de fondo.

El eje central de ésta flexibilización es cambiar la correlación de fuerzas que conseguimos en los últimos doce años”, sostuvo Roa. “Se busca ir hacia una descentralización total, contratos de trabajo con total incertidumbre e inestabilidad, donde el trabajador no sabe si va a tener trabajo mañana, o si lo va a volver a recuperar pasado mañana. Donde la mujer tiene que pedir permiso hasta para embarazarse”, remarcó.

La referencia ineludible en este debate es la regresiva reforma laboral realizada en Brasil, votada por un Congreso de espaldas al pueblo. Una reforma cuyas implicancias son más profundas que la disputa por la distribución de la riqueza, que no deja de ser central de todos modos. Apunta a desarticular la resistencia y la capacidad de negociación de los trabajadores a partir del vaciamiento y fortaleza de las organizaciones sindicales.

En el fondo tiene que ver con modificar la correlación de fuerza entre trabajo y capital. La reforma brasileña ha atacado a las herramientas que tienen los trabajadores para defender sus derechos. Tiene una pavorosa inclinación a la desindicalización de los trabajadores” continuó Roa.

Negociación de salarios por empresa y no de modo colectiva propiciando una atomización de la misma, desfinanciamiento de los sindicatos, dificultades del acceso a la Justicia laboral para los trabajadores son algunas de las acciones que contempla el retroceso laboral brasileño.  El objetivo, al igual que en Argentina, es desandar el camino de conquistas y empoderamiento de los sectores trabajadores, proceso que se profundizó en los procesos populares con Lula en Brasil y Néstor y Cristina en Argentina.

En Brasil hubo una construcción de poder desde abajo hacia arriba. Se empoderó la clase obrera y tuvo poder político. Eso es lo que necesita romper el establishment. Quieren modificar la capacidad de maniobra del sindicalismo y reducirla al mínimo. No hay manera de imponer un nuevo modelo económico si no se rompe esa capacidad de fuerza” resumió Roa.

Hernán Escudero, por su parte, planteó: “Este Gobierno flexibiliza de hecho, generan una flexibilización que precariza y la justifica en el avance tecnológico” tras señalar que en el aspecto del campo docente es una realidad.

El referente de SADOP amplió la mirada y señaló al proceso flexibilizador como un fenómeno mundial. Brasil es el ejemplo más cercano y brutal, pero también ocurre en Francia, país emblema de conquistas sociales y un Estado benefactor amplio hoy en retirada.

En Argentina enfrentamos una flexibilización que viene del orden mundial. Se viene un mundo que es una guerra del trabajo” explica Escudero.

En nuestro país tener derechos desde la óptica del Gobierno genera un problema de competitividad. La flexibilización avanza en todo el mundo y somos en Argentina uno de los últimos bastiones en términos de organizaciones sindicales  capaces de sostener un proceso político con derechos para los trabajadores, en América y en el mundo” aseveró.

Acá disputamos distribución de la riqueza, nos quieren quitar derechos para que los sectores concentrados de la economía ganen más” continuó.

También hizo referencias a los cambios tecnológicos y al impacto y mutación que eso va generando en el mundo del trabajo. “Las organizaciones sindicales tenemos un gran desafío que es ver de qué manera nos adaptamos a un mundo donde va a cambiar el trabajo. Eso no se resuelve con flexibilización”.

La respuesta a estos desafíos, a los avances sobre el sector trabajador son políticas. Escudero afirmó: “Necesitamos desarrollar niveles de consciencia colectiva, adaptar a la clase trabajadora a un proyecto de país”.

“Hablan de una flexibilización en términos parlamentarios y van a intentar cazarnos de a uno. Hay que generar conciencia política, cada puesto de trabajo debe ser un lugar de batalla.  Este Gobierno no nos va a dejar a todos en las calles porque son inteligentes, pero sí nos van a dejar a todos pobres” concluyó.

Más veterano, con más años de militancia sindical sobre sus espaldas, Walter Correa abordó el tema desde su experiencia histórica. Su generación vivió de pleno los años noventa con su deterioro económico y laboral situación  a partir del cual  hizo un paralelismo con la actualidad. Respecto a aquellos años señaló una gran diferencia, la carencia de líderes políticos y sindicales que pudieran canalizar una alternativa y disputar al poder. En ese sentido apuntó que el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner y un amplia conciencia en el pueblo argentino marcan una diferencia para enfrentar a estas políticas, estructuralmente similares a la de aquellos años.

En los noventa tuvimos una ley de flexibilización laboral que era la 25250 que derogó Néstor Kirchner. Una ley que decía que se podía negociar a la baja, que se podía negociar por empresa, que la comisión interna podía acordar” recordó.

En los noventa no teníamos posibilidad de ser soñadores, éramos minoría y nos cagaban a palos” continuó.

No hay que cambiar, hay que sostener las convicciones a lo largo del tiempo. Mantener la hermandad de clase” afirmó.

Luego resaltó que de cara a la lucha futura la plataforma de Unidad Ciudadana es una garantía que se dará la pelea contra los avances sobre el trabajo. Allí enumeró las propuestas: “Declarar la emergencia laboral, suspender los despidos por un año, incrementar el salario mínimo vital y móvil, no votar nada para modificar los convenios colectivos ni una flexibilizacion laboral y ratifica las paritarias libres”.

Para finalizar parafraseó al General San Martín: Al enemigo siempre se lo ve grande, si se lo mira de rodillas”.

RADIO ATILRA / LEONARDO MARTÍN

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