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#ECONOMIA #ANÁLISIS / El disciplinamiento

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Por PABLO CHENA*

La alianza Cambiemos asumió en diciembre del 2015 con un diagnóstico común, los problemas económicos de la Argentina –inflación, falta de competitividad y bajo crecimiento de la inversión– tienen su origen en dos supuestas anomalías distributivas. Por un lado, salarios que en promedio superan al resto de América latina, como consecuencia del mecanismo de las negociaciones paritarias libres y, por otro, una desconexión de los mercados financieros globales que pone un techo a la renta financiera.

A partir de entonces comenzó a revertirse este proceso, a través de un crecimiento acelerado del endeudamiento público en los mercados financieros nacionales e internacionales a tasas superiores al resto de la región. Acompañado de una presión gubernamental cada vez mayor por colocar un techo a las paritarias, con el objetivo de fijar aumentos salariales menores a la inflación.

Con vistas al 2018 esta receta parece profundizarse con una propuesta del ejecutivo de metas de salarios del 15 por ciento en una economía con expectativas inflacionarias de 25 por ciento. Al tiempo que se busca seducir a los acreedores financieros con una tasa de interés de corto plazo superior al 27 por ciento; o con bonos a un año que rinden, por ejemplo, una tasas de interés igual a la tasa de inflación más una sobretasa de 3,75 por ciento anual, garantizando un piso de tasa de interés del 22,5 por ciento.

Para evaluar las consecuencias de estas políticas de transferencias de ingresos del salario a la renta financiera se pueden analizar algunos resultados alcanzados en estos dos años.

En los que respecta a la inflación, el aumento de precios punta a punta entre diciembre 2015 y diciembre 2017, medido por el IPCBA, fue de 78 por ciento; impulsado por la devaluación de 2016, los incrementos en las tarifas de los servicios públicos, la desregulación en los precios de los combustibles y el incremento de costos financieros. En este contexto, los salarios registrados subieron un 69 por ciento en el sector privado y 66 por ciento en el público, según el índice de salarios-Indec. Lo que implica una pérdida de poder adquisitivo promedio de este último del orden del 10 por ciento.

El precio del dólar oficial aumentó un 97 por ciento entre diciembre de 2015 y el mismo mes de 2017. Con una baja de los salarios en dólares cercana al 30 por ciento. Sin embargo, el déficit de cuenta corriente aumentó un 80 por ciento al comparar los tres primeros trimestres de 2017 respecto al mismo período de 2015. Y si tomamos en cuenta sólo la balanza comercial el mismo crece un 175 por ciento (según datos del INDEC).

Este escenario se combina con una actividad económica estancada –entre diciembre de 2015 y noviembre de 2017 la economía creció un 0,5 por ciento según el EMAE–, la pérdida de 421 mil puestos de trabajo urbanos –según EPH INDEC– y una tasas de inversión que disminuye un punto del PBI respecto de 2015, para ubicarse en un 15 por ciento del mismo.

En definitiva, el modelo de convertir ingresos salariales en renta financiera y monopólica se agota y esto agrava la situación. Como se puede observar, el salario, tanto en términos reales como en dólares bajó respecto a 2015 y la competitividad externa empeoró, la inflación es similar a la de ese año y la situación social y externa se deteriora al ritmo de la dependencia creciente del endeudamiento. Así se re-editan escenarios de inestabilidad monetaria con aumentos en las tasas de interés y en el precio del dólar, acompañados de inflación y caída en la partición de los trabajadores en el ingreso. La salida de este círculo vicioso requerirá, como en otros momentos de nuestra historia, articular un compromiso distributivo que permita recuperar el salario con paritarias libres, regular las ambiciones de ganancias de los sectores rentísticos y volver a controlar los flujos financieros. Tarea difícil en un escenario donde los Estados nacionales pierden autonomía frente a las corporaciones globalesInvestigador del Conicet y profesor en la UNLP.

*Coordinador equipos técnicos de la Corriente Federal de Trabajadores, investigador del CONICET y docente en la Universidad de La Plata. 

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