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Las enseñanzas de un tour…

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Por HÉCTOR AMICHETTI – Federación Gráfica Bonaerense / Corriente Federal de Trabajadores –

El Ministro de Trabajo argentino organizó un tour de diez días para 11 sindicalistas nativos por algunos países de Europa.

Su mayor esfuerzo es que aprendan sobre cambios tecnológicos, modelo laboral y diálogo social ajustados, eso sí, a su función estrictamente gremial y profesional moderadamente reivindicativa.

El neoliberalismo se propone así, de una vez por todas, domesticar al rebelde sindicalismo peronista.

Si los viajeros se mantienen atentos, el primer detalle que encontrarán al arribar a Alemania es que el salario mínimo en ese país es de 1498 euros, es decir $38.480 por mes.

La cogestión obrero-empresarial, debería también despertarles la atención. Si en Argentina tuvieramos derecho a información y vigilancia sobre las decisiones estratégicas que planean los patrones, seguramente evitaríamos la pérdida de muchas fuentes de trabajo.

Quien dice representar a los trabajadores rurales de Argentina comprobará la distancia entre el negreo patronal en nuestros campos y el respeto a las normas laborales en los campos de Europa.

Si trasladamos los salarios que se pagan en Europa y algunas normas de dignidad que rigen en el viejo continente, tal vez podría salir algo positivo del diálogo social.

Otra de las ideas que el ministro Triacca busca introducir en el cerebro de quienes lo acompañan en este retiro espiritual al otro lado del Atlántico es sobre las bondades del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.

Seguramente el compañero que representa a los trabajadores/as de la carne habrá de enterarse que Francia resiste una mayor importación de carne desde América del Sur.

Durante la última semana de febrero, mientras nosotros manifestábamos en la Avenida 9 de Julio en Buenos Aires, más de 20.000 productores franceses protestaban por las calles de su país en oposición al pretendido acuerdo que permitiría importar a Europa 70.000 toneladas de carne bovina de Argentina y pollo de Brasil.

Ellos defienden, además de su producción, más de 30.000 empleos que se verían afectados si ensanchan la apertura comercial de sus fronteras.

Al pisar tierras españolas, el representante del sindicato químico que integra la delegación podrá enterarse que en ese país, la planta Ar Zinc del Grupo suizo Glencore produce parte del ácido sulfúrico y zinc electrolítico que hasta hace apenas dos años se fabricaba en Argentina.

En febrero de 2016 Ar Zinc cerró su planta dejando a más de 400 familias en la calle y convirtiendo a Fray Luis Beltrán en un pueblo fantasma.

Favorecida por las reglas de juego establecidas por la política económica de Macri, la multinacional Glencore extrae el zinc en bruto de Minera Aguilar en Jujuy (de su propiedad), lo exporta a sus plantas manufactureras en Brasil y España y -desde allí- exporta a la Argentina el producto industrializado que hasta hace poco producía en Fray Luis Beltrán.

Si no están distraídos en otra cosa, los muchachos podrán comprobar lo que representa para nuestro país esta “inserción inteligente en el mundo” que por orden de las Corporaciones ejecuta Cambiemos.

A través de un ejercicio mental que no requiere mucho esfuerzo deberían comprender porqué resulta imposible el diálogo social tal como lo propone el Gobierno.

La dignidad de las trabajadoras y trabajadores argentinos, la producción nacional, nuestras fuentes de trabajo y la soberanía de nuestra querida Patria, solo pueden ser defendidas en franca confrontación con un proyecto que pretende hacer retroceder al país 75 años en la historia.

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