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ESPECIALES / Entrevista a Alejandro Rossi del SATSAID Córdoba

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Alejandro Rossi asumió este año como secretario general del SATSAID de la Provincia de Córdoba. Con una intensa militancia gremial y un profundo compromiso con los Derechos Humanos –es hijo de desaparecidos- Rossi tiene hoy la responsabilidad de trabajar junto a otros sindicatos de la CGT cordobesa en la construcción de la unidad. Recorrimos su historia, su visión de la actualidad política y sindical, y su perspectiva para la actividad que representa así como para la militancia en general.

Por LAUTARO FERNÁNDEZ ELEM

Alejandro es hijo de Jorge Rossi y Ramona Cristina Galíndez. Ambos militantes montoneros, se conocieron en Villa Libertador, ella ayudando en distintas tareas en la capilla de la localidad y él como parte de la Juventud Obrera Católica. Juntos partieron a militar en el norte de la provincia de Buenos Aires para luego llegar hasta Buenos Aires, donde nació Alejandro en el año 1972. A los 4 meses, Jorge fue asesinado por servicios de inteligencia, entonces Ramona junto su hijo volvieron a la ciudad de Córdoba.

Mi mamá fue desaparecida en la dictadura, a mi papá lo mataron. Mi abuela que fue la que me crió, no quería que milite ni que me afilie al sindicato ni nada porque había quedado con mucho miedo, algo lógico después de todo lo que le había pasado a su familia. En ese contexto me crecí, en una burbuja alejada de discusiones políticas, pero se ve que la sangre tira y me afilié igual” narra Rossi.

Ramona Cristina Galarza fue secuestrada junto a Alejandro con 4 años, el 24 de Junio de 1976 en el Parque Sarmiento. Fueron trasladados al Centro Clandestino de Detención “La Perla”, de donde Cristina fue trasladada y desaparecida. Alejandro militó en la Agrupación HIJOS y declaró en distintas oportunidades en la megacausa La Perla que involucró a tantos dictadores.

¿Cómo fueron tus comienzos en la militancia sindical?

Empecé en el año 94 y en lo que era en ese momento VideoVisión acá en Córdoba. En esos años quedé como delegado. Le conté a mi abuela, le dolió pero lo aceptó. Los noventa fueron momentos difíciles. Fue raro para nuestra actividad, cuando todas estaban reventando, tecnológicamente se crecía y se necesitaban gente. Ahí veíamos que entraban laburantes pero que no se querían acercar al sindicato.

Tuve dos mandatos como delegado en lo que después fue CableVisión y por mi laburo terminé entrando en la comisión como secretario de técnicas y estadísticas, haciéndome cargo de muchas cuestiones gremiales también, que es lo que más me gusta.

Me fui metiendo, fui secretario gremial en dos períodos y ahora secretario general de la seccional desde el 6 de enero.

¿Cómo te llevás con la nueva tarea?

Con mucho trabajo porque hay mucho que hacer, tenemos un grupo de trabajo muy bueno ¡el mejor de los últimos 50 años! Son más de 150 empresas en Córdoba entonces incorporamos gente a recorrer el interior de la Provincia viendo los problemas que hay. Queremos seguir creciendo como sindicato. Creo que es una herramienta maravillosa para cambiarle la vida a los compañeros si hacemos política. Antes yo tenía una visión sobre los sindicatos, sobre la política que fue cambiando desde adentro. Si querés cambiar algo, metete y cambialo desde adentro.

En estos años la concepción de los sindicatos fue cambiando…

Como hijo de desaparecidos la dictadura me pegó de una manera. En los 70 mis viejos tuvieron que aguantar a los milicos, cuando yo fui joven, me comí todo el neoliberalismo, y ahora con estos lo peor es que se sostiene el egoísmo, es que cueste encontrar a los compañeros que cuando están siendo explotados se paren y digan “nos están haciendo daño, hay que marchar”. Se escucha más el “si hago paro, me echan”.

Ese es el nivel de miedo que metieron. Lo metieron en el discurso, uno ve los medios de comunicación diciendo que el sindicalismo es corrupto, siendo que es el que puede defender los derechos de los trabajadores. Me he encontrado con compañeros que me han dicho “los sindicatos son un mal necesario”. Eso no lo entiendo. Si son un mal, qué hacen con nosotros. Y si somos buenos, reconocerlo.

¿Tan lejos terminamos de Atilio López, Tosco, René Salamanca, de los referentes del sindicalismo de aquel tiempo?

La llamita está encendida en cada uno de los que militan sindicalmente. Los hijos de los noventa piensan de una manera, los hijos del 2000 de otra, y del 2010, de otra.

No somos esa dirigencia brillante de los 60, los 70 con una percepción del sentimiento de clase distinta a la de hoy, pero tampoco los podés abstraer. Si los traés a hoy, no serían lo mismo.

Han cambiado las condiciones generales. Es difícil sostener espacios que no te involucren. A los delegados cuando los sumamos, les abrimos las puertas y lo primero es señalarles que la tarea es que “tus compañeros estén bien, sos el último que vas a recibir un beneficio en función de lo que vas a pedir”. Es la esencia, el cómo actuar. En eso vemos la llamita de los compañeros de los 70.

Lo que se ha perdido es la concepción personal como trabajador. Se ven como profesionales, como clase media, pero se perdió la esencia.

Se puede leer desde ahí la crecida del macrismo en la Provincia.

En Córdoba el macrismo ganó casi en un 68% de votos. Es una provincia bastante conservadora. En ese contexto, la ciudadanía aun apuesta a que esto efectivamente cambie más allá de que nosotros no vemos que esto vaya a cambiar.

Con lo del FMI estamos sacando un crédito para pagarles a ellos. No vamos a salir tan sencillo.

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¿Cómo está la actividad?

Hoy no tenemos muchos despidos, lo que no significa que no vayan a llegar y lo que no significa que no tengamos que ser solidarios con aquellas actividades que están teniendo muchas cesantías y suspensiones como la UOM, la UOCRA, SMATA. Córdoba siempre ha sido una ciudad industrial, de la metalmecánica. Suspenden gente todos los días, en la Fiat, Renault, Volkswagen.

Pero cuando te quedás sin laburo, vas a priorizar comer. No vas a pagar primero la televisión por encima de la comida, por eso merma la cantidad de usuarios. Lo que vemos es que la cantidad de instalaciones ha bajado mucho y que subieron las desconexiones. Los pibes de las empresas contratistas, que hacen ese laburo de conectar y desconectar, están teniendo menores ingresos porque tienen menos tareas.

Las empresas están haciendo un cálculo para obtener según la cantidad de usuarios, la cantidad de técnicos que tiene que haber. El tema de la flexibilización también está entrando fuerte porque los tipos dicen, “hay que aggiornarse a los nuevos tiempos” y el tema de la tecnología a nosotros nos está matando. Hace 20 años en un móvil de exteriores tenías 1 o 2 camarógrafos, los tiracables, el productor, los técnicos, un director y el periodista. Podían ser hasta 20. Hoy tenés una cámara que se maneja con un chip de telefonía y manda todo por satélite, con 2 personas alcanza.

El SAT asumió el trabajo de ser SATSAID ¿Cuál fue el salto más significativo?

Hoy es interesante el tema internet, “Datos” para nosotros. Tenemos alguna discusión con los compañeros telefónicos donde ellos también tienen trabajadores por las redes de telefonía. En esta mega fusión que es Cablevisión-Telecom, seguimos conteniendo trabajadores. Si no hubiésemos cambiado nuestra contención, los pibes que están con las páginas web no podrían estar afiliados. En los canales de televisión, los que administran las páginas web también son parte del sindicato.

Hoy en día, el área oficial de Trabajo critica los convenios vigentes y hace lobby para cambiarlos ¿Cómo se resiste la flexibilización pero sin demorar las actualizaciones necesarias?

Los convenios colectivos no pueden cambiarse porque sí, tiene que haber un acuerdo de partes sino se mantiene el que está. Nosotros siempre estamos esperando poder cambiar el convenio pero para mejorar, no para flexibilizar. El ministerio de trabajo en el anterior acuerdo intervino muy fuertemente sobre los canales estatales (Paka Paka, Encuentro, Canal 7) para poner trabas porque necesitaban flexibilizar. Lo que terminamos acordando es lo que previamente existía con CAPIT (Cámara de Productoras Independientes de Televisión) donde que hay mejores horarios de trabajo, la posibilidad de un contrato por tiempo determinado y otros aspectos importantes.

Como mencionabas antes, a muchos trabajadores les cuesta asumir algunas demandas, o incluso políticamente entender posiciones asumidas. ¿Cuesta llegar a los afiliados?

Somos un gremio que debate mucho, hasta demasiado algunas veces. Explicamos nuestra posición y debatimos con los compañeros el porqué tomamos las decisiones. En su momento fuimos criticados por no adherirnos a los paros que se hicieron contra el impuesto a las ganancias. Hoy es al revés, casi el 70% de los trabajadores de TV está pagando impuesto a las ganancias. Y viendo los cambios que vienen, van a ser casi la totalidad.

La paradoja es esta: al gobierno anterior se le hizo paro por el impuesto a las ganancias, a este se le hace paro porque no hay trabajo, porque no alcanza para comer.

Eso lo planteamos, pero se termina entendiendo como una idea político partidaria.

Los intereses de los trabajadores, aún con muchas críticas, estaban siendo recuperados y defendidos en el kirchnerismo. Fue un gobierno que devolvió la dignidad a los trabajadores y además principalmente volvió a poner arriba a los que estaban ninguneados. Aquellos que hoy son trabajadores, que no están registrados pero que fueron integrados, son los que molestan a los gorilas. Fue un salto cualitativo y cuantitativo también.

Sin embargo, hubo momentos de mucha tensión con los sindicatos, aún con los más cercanos…

Hubo mucha arrogancia, tanto desde el gobierno como desde los sindicatos, mucha soberbia. Donde en realidad era cuestión de sentarse y ver qué se podía arreglar. En la última etapa el kirchnerismo desconfió mucho del sindicalismo y prefirió evitar a los sindicatos como interlocutores genuinos de los trabajadores. Ahí hubo un error conceptual por parte del gobierno. Desde esa perspectiva, si hubiese habido un poco más de humildad y crítica, tal vez hubiéramos llegado de otra manera al 2015.

Hoy tenemos un gobierno totalmente opuesto, que nos mete de nuevo en la pobreza, que aplaude la apertura de comedores, lo más gorila que puede existir. Tiene que haber comida en la mesa, que el padre tenga laburo y pueda llevar lo que necesite su familia. En tanto y en cuanto sigamos con esta política va a ser peor, va a haber menos laburo, más precarización, va a ser peor.

¿Cómo está hoy el movimiento obrero cordobés?

Están funcionando la CGT Regional Córdoba -a la cual pertenecemos-, la CGT Rodríguez Peña y la CTA. Se trabajó en conjunto en actos contra el modelo económico y los conflictos laborales, hubo mucha gente y fueron contundentes. Las bases están dispuestas a caminar contra el modelo que tenemos hoy. El problema surge cuando se cuestiona el hacer de este, o este otro, ahí están los quiebres en la dirigencia. Muchas veces los intereses individuales terminan afectando los objetivos, pero bueno, estamos en un proceso de maduración.

¿Cuesta la unidad?

Sí, la verdad, cuesta. Empiezan a cuestionar ciertas cosas. Cuando criticás a alguien de manera constructiva es una cosa, cuando es desde la mala leche, es otra. Del Consejo Directivo se fue Moyano peleado con el triunvirato. Acá al triunvirato lo terminan puteando todos. Tenemos que tener ciertos códigos, no podemos escupir para arriba, pero pasa que desde los sindicatos cualquier laburante putea. Ahí está también la crítica, puteás pero después no hacés nada.

Fue un fuerte impacto para Córdoba el fallecimiento de De La Sota. Muchos compañeros nos hablaban de esta nueva etapa compleja donde parece que el único que queda es Schiaretti.

De La Sota cometió un error: cuando fue el ballotage Macri-Scioli, jugó con Macri porque decía que el sciolismo era lo mismo que “los K”. Luego él se da cuenta de eso y empieza a cuestionar al gobierno y sus medidas, me sorprendió. Lamentablemente pasó lo que pasó cuando estaba revirtiendo su visión y actuando en consecuencia.

El peronismo ha perdido a un gran referente. El delasotismo al perder a su líder, por más que quieran reciclar algún otro, la tiene difícil. Esto allana el camino a Schiaretti para seguir en competencia.

¿Dónde ubicás la diferencia entre esos espacios?

Los dos son liberales. Son del peronismo de derecha más liberal, digamos. Dentro del delasotismo y el schiaretismo hay diferencias no menores. Una principal para mí es sobre los Derechos Humanos, el delasotismo tuvo bastante negación a los juicios y a esas políticas, nunca estuvo presente, eso también aportó a un quiebre con la militancia peronista más joven. Schiaretti participó del juicio de La Perla y tuvo en general una política más activa.

Schiaretti viene de la fundación Mediterránea, de la economía liberal. De la Sota siempre estuvo más cerca del menemismo que del kirchnerismo. Pero así como Duhalde y Menem eran muy parecidos, no eran lo mismo.

Por último ¿Se viene la Corriente Federal en Córdoba?

La vorágine de la diaria no nos ha permitido sentarnos a organizarlo como se debe. La idea es que se pueda conformar la Corriente Federal con tonada cordobesa y poder marchar con nuestra bandera.

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