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FMI / Es simple, es claro

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Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

La lectura de los indicadores y las consideraciones elaboradas por el Fondo Monetario Internacional puede derivar en una precisión interesante: exige a nuestro país que profundice las políticas que han llevado al deterioro de las cuentas públicas, con el objetivo de ordenar esas cuentas. Fíjese lector; tomemos unos mates juntos mientras percibimos el esfuerzo de un verano que anhela proseguir, sin dar cuenta de fechas ni estaciones.

El directorio del FMI con especial impulso de su directora Christine Lagarde autorizó entregar a la Argentina otros U$S 10.800 millones del crédito stand-by que el organismo otorgó en junio del año pasado. Con tal giro, la entidad le habrá brindado al gobierno oligárquico 39.000 millones de dólares. Vale recordar que el pacto implica otros dos depósitos ampliatorios de U$S 5.400 millones cada uno antes de Octubre.

Para tomar esta resolución, el organismo unilateral de crédito –ahora Multilateral es otra cosa- preparó un paper según el cual la inflación de este año ya no será del 20%, sino del 30%. Empero, aún la perspectiva pesimista ofrece bemoles, pues la inflación acumulada en los primeros tres meses del año superará el 10%. En la misma dirección, el Fondo señala que “la recaudación impositiva de los últimos meses ha sido decepcionante, tornando demasiado optimistas las proyecciones de recaudación previas”.

Allí ingresa en un terreno cenagoso: el informe en cuestión señala que para afrontar la devaluación del peso nacional es pertinente diseñar una nueva andanada de alzas tarifarias. Vale una digresión para entender. Esa sugerencia evidencia que el FMI observa la Argentina y el mundo en general desde la perspectiva de las corporaciones, pues lo que está indicando es que como el pueblo argentino paga en pesos, la devaluación licuó parte de las ganancias de las empresas privatizadas de servicios públicos. Entonces, a falta de mejores ideas, sugiere aumentarlas otra vez.

No contento con ello, el FMI plantea al gobierno insistir con el déficit fiscal primario cero mediante nuevas medidas recesivas, como aumentar el IVA de varios productos de la canasta básica, reducir más subsidios a los servicios públicos y –con cierta gracia- combatir la evasión fiscal. Pero que nadie suponga que se trata de un embate contra grandes evasores. ¡Los financistas tienen sus principios! Consideran necesario apretar tuercas sobre … ¡los monotributistas!

El tema es así: como todas las medidas del gobierno macrista desde su asunción hasta la actualidad, han sido recesivas, el mercado interno se ha derrumbado. El poder de compra de la sociedad ha originado menores ventas y las mismas, una ostensible caída en la producción. Por eso, el Estado recauda menos. Además, los exportadores sólo liquidan cuando hay receso en la Superliga, y como ahora se inventó la Copa de la Superliga, no hay receso. Resultado: el gobierno que asuma en diciembre deberá afrontar deudas por más de 50 mil millones de dólares antes del año 2023.

Todo esto partiendo de una idea fuerza que no debería olvidarse: la Argentina no necesitaba endeudarse. Su situación sobre el 2015 exigía alzar el volumen de Valor Agregado en los productos primarios y sustituir importaciones de insumos que dolarizaban el precio interno de los elementos de producción y consumo. Es decir, apretar el acelerador industrial, asentarse con firmeza en pymes y cooperativas, entablar vínculos con la zona planetaria realmente –no propagandísticamente- en crecimiento. En suma, producir y vender más y mejor.

La acción económica concreta del parasitario Cambiemos ha llevado a producir menos y vender menos. El FMI, al impulsar que se ahonde en el déficit cero, propone arrasar con lo que queda de industria local y encima, pagar la deuda con intereses y todo. Así como el aire, que está entre nosotros pero permite observar lo que existe detrás, la situación es transparente. Porqué todavía se pueden escuchar franjas de comerciantes y empresarios ligados al mercado interno atemorizados por sindicatos, kirchneristas y peronistas es un factor de la realidad más complejo que el análisis del documento fondomonetarista.

Estos protagonistas de la vida nacional realizaron, pese a sus diferencias internas, una masiva marcha titulada con sencillez Por la Producción y el Trabajo. En cada bombo tronando por las calles podía hallarse más sensatez que en las capas medias que los observaban a escondidas y con un temor ancestral. En definitiva: las medidas pro activas, activan; el crecimiento, hace crecer. El “ahorro”, la “austeridad”, los “ajustes” y la “reducción de gastos” no son más que crímenes investidos de políticas de Estado.

Podríamos fingir que el asunto es más complicado, para darnos aires. No sólo perderíamos autenticidad, como suele ocurrir con algunos sesudos analistas. Estaríamos difuminando la verdad.

Mientras mejor, mejor. Lo que vivimos, con Mauricio Macri y su equipo, es lo peor de lo peor.

· Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

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