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CLARÍN / Coherencia editorial

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Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

Qué pena, que no me duela tu nombre, ahora. Lo narra don Alfredo Zitarrosa. La gran ciudad amaneció con buen tiempo: Celsius otoñal, en progresión, y solcito suave. La web de Clarín, cual órgano propagandístico, se despertó con imagen previa de una Casa Rosada en candente espera de las “soluciones” que ofrecerá el presidente Mauricio Macri. Y el edificio de Tacuarí 1846, donde funciona la redacción del diario, se desperezó con vallado y personal policial.

Los trabajadores de prensa se fueron acercando sin prisa a cumplir sus labores. Algunos ingresaron y otros no. Personal de seguridad portaba listas que determinaban quién podía seguir perteneciendo al Grupo y quién se encontraba entre los despedidos. Descubrieron, tras indagar, que los cesanteados sumaban 65. Hasta hoy formaban parte del medio insignia y de la publicación deportiva Olé. Los delegados, a la luz otoñal de los acontecimientos, convocaron a una asamblea, acompañada por concentración, para este mediodía.

“Convocamos a todos a las 12 frente a la puerta de Tacuarí 1846 a una asamblea extraordinaria por despidos en los diarios Clarín, Olé y otros sectores de AGEA. Está vallado el edificio y toman lista para entrar”, difundieron mediante la cuenta de Twitter. Añadieron que “Todos los accesos al diario Clarín y a su planta impresora fueron vallados. Policías y guardias de civil con chalecos controlan las puertas y fueron apostados en todos los pisos. Estamos en estado de alerta”, advirtieron los representantes gremiales.

Como se sabe, siempre hay “explicación” empresarial. Un comunicado firmado por Héctor Aranda, gerente general de AGEA y cómplice eterno de Héctor Magnetto, admitió los despidos y señaló que resultaban imprescindibles para el rumbo de la compañía debido a la crisis que atraviesa la industria periodística en todo el mundo (¡ese “mundo” que sirve para barrer y para fregar!). No sin ironía añadió que “a esto se suma el contexto local, en el que la caída de la publicidad y la circulación se han profundizado con el ciclo recesivo”. Argumento paradojal por varios motivos.

Uno de ellos, lo sabe la población en su totalidad, es que el conjunto de los medios del espacio concentrado han respaldado intensamente al gobierno que impulsó sin vacilar el “ciclo recesivo”. El otro –lo sabe sólo una parte de esa población- es que el Grupo recibió 388 millones de pesos por pauta en 2018. Desde la llegada de Macri a la Presidencia obtuvo más de 1.400 millones, solo por partidas del Gobierno Nacional. Ningún otro grupo mediático en la Argentina recibió tanto.

Hace poco, una medida similar fue desplegada sobre el área gráfica. Al sintetizar los talleres de Clarín y La Nación en una sola planta, ambas firmas coaligadas se desprendieron de una parte imponente de su personal. Malo es admitirlo: los periodistas se preocuparon un poco, pero no fueron más allá. Bueno es indicarlo: su batalla presente amerita, pese a todo, solidaridad. El diario Clarín y sus satélites, convertido en pasquín difusor de la Corriente Clasista y Combativa Oligárquica, anticipa de este modo que ningún anuncio preelectoral oficial lo hará modificar su rumbo.

Sólo en ese sentido, es posible calificar: ¡Qué coherencia editorial! Caramba.

• Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica

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