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PERÓN Y LA CLASE TRABAJADORA / El hecho maldito de la oligarquía

 

Por HÉCTOR AMICHETTI (Federación Gráfica Bonaerense / Corriente Federal de Trabajadores)

En octubre de 1945 se produjo uno de los encontronazos más tensos que registra la larga e interminable historia de confrontación entre Pueblo y Oligarquía en nuestra Patria.

Sociedad Rural, Unión Industrial, Bolsa de Comercio, Partidocracia Liberal, Corporación Judicial… con abierto apoyo de la Embajada de los Estados Unidos todos unidos y dispuestos a borrar del escenario político a Juan Perón.

Referente de unidad para los sectores nacionales, fundamentalmente para la clase trabajadora.

Perón renuncia a sus cargos públicos y el 10 de octubre habla ante una concentración de trabajadores en la calle Perú, entre Victoria y Julio A. Roca, en las inmediaciones de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

El mensaje de aquel día debería ser recordado y reproducido en estos días por la CGT y por todas las agrupaciones de nuestro Movimiento porque representa una afirmación de principios innegociables cuando se trata de enfrentar a los intereses oligárquicos y defender un proyecto de país para las mayorías.

Veamos…

CADA LUGAR ES UN PUESTO DE LUCHA…

“Les pido a los funcionarios y empleados que no abandone nadie los cargos que desempeñan. El empleo en la Secretaría no es un puesto administrativo, sino un puesto de combate y los puestos de combate no se renuncian, se muere en ellos”.

“Esta casa, fundada hace un año y medio se ha convertido en la esperanza de los hombres que sufren y trabajan”.

EL PERONISMO SERA REVOLUCIONARIO…

“Si la revolución se conformara con dar comicios libres no habría realizado sino una gestión en favor de un partido político. Eso es lo que querrían algunos políticos para poder volver. pero la revolución encarna en sí las reformas fundamentales que se ha propuesto realizar en lo económico, en lo político y en lo social”.

SOLO EL PUEBLO SALVARA AL PUEBLO…

“La obra social cumplida es de una consistencia tan firme que no cederá ante nada. Esta obra social que solo los trabajadores la aprecian en su verdadero valor, debe ser defendida por ellos en todos los terrenos”.

“Pensamos que los trabajadores deben confiar en sí mismos y recordar que la emancipación de la clase obrera está en el propio obrero”.

LAS ORGANIZACIONES LIBRES VENCEN AL TIEMPO…

“Hemos defendido desde aquí a todas las organizaciones obreras. Desde esta casa no se ordenó jamás la clausura de un sindicato obrero ni se persiguió nunca a un trabajador”.

“Terminamos de dictar un decreto-ley que establece el nuevo régimen legal de las asociaciones profesionales… que es lo más avanzado que existe en la materia. Bastaría decir que bajo este cuerpo legal, el gobierno que puede intervenir una provincia o una asociación de cualquier orden, no puede intervenir, en cambio, los sindicatos obreros”.

LA JUSTICIA SOCIAL NO SE DISCUTE, SE CONQUISTA…

“También dejo firmado un decreto de importancia extraordinaria para los trabajadores. Es el que se refiere al aumento de sueldos y salarios, implantación del salario móvil, vital y básico, y la participación en las ganancias”.

PRIMERO LA PATRIA… POR ULTIMO LOS HOMBRES…

“En esta obra, para mi sagrada me pongo al servicio del pueblo. Y si algún día, para despertar esa fe, es necesario, me incorporaré a un sindicato y lucharé desde abajo”.

NO HAY DEMOCRACIA CON PROYECTO OLIGARQUICO…

“Y ahora, al alejarme de la función pública, al dejar esta casa… deseo manifestar una vez más la firmeza de mi fe en una democracia perfecta, tal como la entendemos aquí”.

“Dentro de esa fe democrática fijamos nuestra posición incorruptible e indomable frente a la oligarquía”.

VENCEREMOS…

“Hemos de luchar con inteligencia y organización, y así, el triunfo será nuestro”.

“Venceremos en un año o venceremos en diez, pero venceremos”.

REFLEXIONES FINALES

Los nietos de la oligarquía de los años ’30, hoy en el gobierno, pretenden hacernos retroceder en la historia.

Para ellos ir hacia la modernidad es volver a la Década Infame.

El desarrollo potencial de la Argentina que proponen, se basa esencialmente en la producción agropecuaria y en la explotación de los recursos naturales que están en nuestro suelo y motivan el interés de las corporaciones a nivel mundial.

Al mejor estilo del pacto Roca-Ruciman, nuestros acuerdos deben ser con los poderosos del planeta. Hay que despertar la codicia de los inversores y aceptar las condiciones que de afuera nos imponen.

El libre comercio, los agro-negocios y un sistema financiero abierto, derramarán algún día los beneficios sobre el conjunto de la sociedad argentina.

Para acompañar este proceso inverso de la historia, es preciso que los trabajadores y trabajadoras y sus organizaciones sindicales comprendan la imperiosa necesidad de volver a una etapa previa a la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

Después de todo, fue la irrupción de las masas obreras y de Perón, la que alteró con un retrógrado populismo que perdura hasta el día de hoy, aquella gloriosa etapa en que la oligarquía no tenía fuerza organizada que se le oponga

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